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¿Por qué algunos paciente abandonan la fisioterapia antes de terminar su tratamiento?

Una mirada a las barreras que dificultan la continuidad de la rehabilitación y a las preguntas que debemos hacernos como profesionales de la salud

Cuando el paciente deja de asistir

Un paciente llega a consulta con dolor, limitación en el movimiento el cual le dificulta el realizar sus actividades cotidianas y la esperanza de recuperar su calidad de vida. Comienza con su tratamiento, sigue algunas indicaciones del fisioterapeuta y acude a sus primeras sesiones de rehabilitación. Sin embargo, un día deja de asistir.

El fisioterapeuta se pregunta que ocurrió ¿El paciente perdió el interés? ¿No comprendió la importancia del tratamiento? ¿Dejó de sentir dolor y creyó que ya no necesitaba continuar y se dio de alta por su propia cuenta? ¿O existen circunstancias que nunca llegó a compartir durante la consulta?

El abandono de las terapias es una situación que merece más que una explicación inmediata o un juicio sobre el compromiso y las decisiones del paciente.

Antes de preguntarnos por qué el paciente dejó de asistir, debemos preguntarnos qué factores pudieron influir en su decisión.

La continuidad de un tratamiento no depende únicamente de la voluntad de quién recibe la atención. También puede estar condicionada por circunstancias personales, sus expectativas, la percepción de los beneficios del tratamiento, por experiencias pasadas y la relación que establece con el fisioterapeuta (1, 4).

Reconocer esta complejidad es el primer paso para analizar el problema con una perspectiva clínica, humana, profesional y profunda.

¿Qué dice la evidencia científica?

Para que este análisis no se quede solamente en opiniones, existen investigaciones que nos permiten examinar el problema con mayor profundidad.

Una revisión sistemática publicada en 2010 identificó diversos factores asociados con una menor adherencia al tratamiento fisioterapéutico, entre ellos la baja confianza en la propia capacidad para mejorar, la ansiedad, la depresión, el apoyo social y familiar insuficiente, y el aumento del dolor durante los ejercicios. Los autores también señalaron que se necesitaba investigar más las barreras relacionadas con los profesionales y las organizaciones sanitarias (1).

Por una parte, una revisión sistemática publicada en 2025 examinó las barreras y los facilitadores de la rehabilitación basada en ejercicio para personas con problemas musculoesqueléticos. Este trabajo amplia la perspectiva sobre los factores que pueden influir en la participación y la continuidad de estos programas (2).

Estos hallazgos nos recuerdan que la adherencia al tratamiento fisioterapéutico es un fenómeno complejo. No basta con atribuir el resultado a la motivación individual: es necesario considerar las características de la persona, el tratamiento y el contexto en el que se desarrolla.

1. El paciente no siempre abandona porque no quiere mejora

Uno de los errores al interpretar la falta de asistencia es asumir que el paciente no tiene suficiente compromiso con su salud.

Aunque la motivación y la participación personal son importantes, no podemos ignorar todas las circunstancias que influyen en la posibilidad de seguir el tratamiento.

Pensemos en una persona que necesita acudir varias veces por semana a fisioterapia, pero trabaja jornadas extensas, tiene responsabilidades familiares y debe pagar las sesiones y además el transporte. Para esa persona, continuar con la rehabilitación puede convertirse en una decisión difícil, incluso cuando desea mejorar.

También existen pacientes que experimentan miedo al movimiento, ansiedad ante el dolor o dudas sobre la utilidad de los ejercicios (educación al paciente, tema que hablaremos en otra ocasión). Otros pueden tener dificultades para incorporar las recomendaciones a su vida cotidiana (1, 2).

La pregunta, entonces, no debería limitarse a si el paciente quiere recuperarse (muchas veces le atribuimos esta opción a la falta de adherencia al tratamiento), sino también a si el plan terapéutico es viable dentro de sus circunstancias.

Comprender estas barreras no significa eliminar la responsabilidad individual. Significa reconocer que la conducta humana es compleja y que un tratamiento en todas sus aristas necesita adaptarse, en la medida de lo posible, a la realidad de quien lo recibe.

2. El costo de la rehabilitación: una barrera que no siempre vemos

La atención fisioterapéutica implica, para muchas personas, una inversión económica y de tiempo que puede prolongarse durante semanas a meses.

A los honorarios profesionales pueden sumarse los gastos de transporte, de insumos, la pérdida de horas laborales, el cuidado de los hijos o la necesidad de solicitar ayuda a familiares.

En este contexto, dejar de asistir no necesariamente significa que el paciente considere inútil la fisioterapia. Puede significar que tiene otras necesidades que atender con los recursos disponibles.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la adherencia a los tratamientos de larga duración está influenciada por las múltiples dimensiones, incluidas las condiciones socioeconómicas, el sistema sanitario, el tratamiento y las características de cada persona (3). Aunque ese informe no se centra específicamente en la fisioterapia, proporciona un marco útil para comprender por qué la continuidad de la atención no depende de un solo factor.

Esto también nos obliga a reflexionar sobre la accesibilidad de nuestros servicios.

¿Explicamos desde el principio de la consulta fisioterapéutica la duración estimada del tratamiento y sus costos? ¿Ofrecemos alternativas razonables cuando la frecuencia de las sesiones representa una dificultad? ¿Diseñamos programas de ejercicio en casa que permitan mantener los avances cuando corresponda?

No todos los casos permiten reducir sesiones ni sustituir la supervisión profesional por ejercicios domiciliarios. Sin embargo, sí podemos procurar que las decisiones terapéuticas tengan en cuenta las posibilidades reales del paciente, sin comprometer la seguridad ni la calidad de la atención.

3. Cuando el paciente no entiende el propósito del tratamiento

Imaginemos que una persona acude a varias sesiones y recibe diferentes intervenciones, pero nadie le explica con claridad qué se busca conseguir, cómo se medirá su progreso o qué papel tiene en su recuperación.

Es posible que termine percibiendo las sesiones como una sucesión de procedimientos sin una finalidad evidente.

La comunidad clínica no debería reducirse a indicar qué ejercicio debe realizar el paciente. También implica explicar por qué se propone, qué objetivo persigue, qué cambios se esperan y qué dificultades podrían aparecer durante el proceso.

Una revisión sistemática sobre la fisioterapia para el dolor crónico identificó varios factores relevantes para la implementación de una atención de alto valor, entre ellos la percepción de eficacia del tratamiento, la relación entre paciente y fisioterapeuta, la carga que representan los ejercicios y la comprensión de sus beneficios (4).

Por eso, una pregunta importante para nuestra práctica es la siguiente: ¿el paciente está participando en las decisiones sobre su tratamiento o solamente está siguiendo instrucciones?

Cuando comprende los objetivos y puede expresar sus dudas, dificultades y preferencias, resulta más sencillo construir un plan compartido y una mejor adherencia al tratamiento.

4. Las expectativas: entre la promesa de una recuperación rápida y la realidad clínica.

El dolor puede disminuir antes de que se recupere por completo la fuerza, la movilidad, la tolerancia al esfuerzo o la capacidad para realizar determinadas actividades. También puede ocurrir lo contrario: que el paciente experimente molestias durante el proceso y concluya que el tratamiento no está funcionando.

Estas situaciones pueden generar frustración cuando las expectativas no corresponden con la evolución clínica esperada.

Como fisioterapeutas, tenemos la responsabilidad de evitar dar promesas de resultados garantizados o tiempos de recuperación que no podemos justificar. Cada persona presenta condiciones, objetivos y circunstancias diferentes.

También debemos explicar que la presencia de dolor no siempre significa que exista un daño tisular nuevo, aunque tampoco debemos desestimar un síntoma que empeora o requiere una nueva valoración.

El seguimiento debe permitirnos distinguir entre una evolución esperada, una dificultad que requiere ajustes y una situación que amerita reevaluar el diagnóstico o la estrategia de tratamiento fisioterapéutico.

La confianza no se construye prometiendo resultados rápidos. Se construye mediante una comunicación honesta, objetivos razonables y decisiones clínicas fundamentadas.

5. ¿Y si también necesitamos revisar nuestra práctica profesional?

Hablar del abandono exige mirar más allá de las características individuales del paciente.

Si una persona deja de acudir, también vale la pena preguntarnos si comprendió el plan, si los objetivos eran relevantes para ella, si las sesiones tenían una finalidad clara, si la intervención está dando frutos y si evaluamos su evolución de manera periódica.

Esto no significa que toda interrupción sea responsabilidad total del fisioterapeuta ya que existen circunstancias que escapan por completo de nuestro control.

Sin embargo, sí podemos revisar aspectos concretos de nuestra práctica:

  • ¿Explicamos el diagnóstico funcional y los objetivos de la intervención de una manera comprensible?
  • ¿Adaptamos los ejercicios a su capacidad y progresión?
  • ¿Medimos cambios relevantes para su vida cotidiana, además de los síntomas?
  • ¿Escuchamos sus preferencias y preocupaciones?
  • ¿Reevaluamos el plan cuando no observamos la evolución esperada?

Una revisión sistemática publicada en 2024 encontró que algunas estrategias, como la supervisión, las sesiones de refuerzo y el ejercicio progresivo, pueden favorecer la adherencia a la fisioterapia. No obstante, los autores señalaron que la certeza de la evidencia varia y que persisten limitaciones metodológicas en los estudios disponibles (5).

Quizá uno de los aspectos más importantes de muestra profesión sea comprender que indicar un tratamiento no garantiza que este pueda llevarse a cabo. Entre la prescripción y la recuperación existe un proceso que requiere comunicación, seguimiento y adaptación.

6. ¿Qué podemos hacer para favorecer la continuidad?

No existe una estrategia única que funcione para todos los pacientes. Sin embargo, podemos adoptar medidas que ayuden a identificar y reducir algunas barreras.

Primero, escuchar antes de juzgar. Preguntar que dificultades encuentra el paciente para asistir o realizar sus ejercicios, esto puede revelar obstáculos que desconocíamos.

Segundo, establecer objetivos compartidos. Las metas deben tener sentido para la persona: caminar con mayor seguridad, regresar al trabajo, cargar a un hijo o recuperar una actividad significativa.

Tercero, explicar el tratamiento. El paciente necesita comprender qué se está haciendo, por qué se hace, qué va a sentir y cómo se evaluarán los resultados.

Cuarto, adaptar el programa cuando sea clínicamente apropiado. Los horarios, la carga de ejercicio y las actividades domiciliarias se deben considerar de acuerdo a las capacidades y circunstancias de cada persona.

Quinto, evaluar y comunicar el progreso. Mostrar cambios funcionales observables puede ayudar a que el paciente comprenda el valor del proceso, incluso cuando la recuperación no es inmediata.

Sexto, facilitar la comunicación cuando el paciente falta a una cita. Un seguimiento respetuoso puede permitir conocer el motivo de la ausencia. Identificar dificultades y acordar cómo proceder, sin presionar, sin juzgar y sin culpabilizar.

Estas estrategias son coherentes con la evidencia disponible sobre intervenciones para favorecer la adherencia, aunque ninguna garantiza por sí sola que todos los pacientes continuen el tratamiento (5).

El objetivo no debe ser conseguir que el paciente asista a toda costa. Debe ser facilitar una participación informada y sostenible, respetando su autonomía y procurando una atención segura y eficaz.

Conclusión: antes de juzgar el abandono, debemos comprenderlo

El abandono de la fisioterapia no puede explicarse con una sola causa. Puede relacionarse con dificultades económicas. falta de tiempo, dolor, expectativas poco realistas, problemas de comunicación o circunstancias personales que el fisioterapeuta desconoce (1, 2, 3, 4).

También puede reflejar una necesidad de reevaluar el tratamiento. En otras ocasiones, la interrupción será una decisión personal que no podemos evitar.

La responsabildad profesional consiste en ofrecer una atención fundamentada, comunicar con claridad, establecer objetivos compartidos y buscar alternativas razonables cuando surgen obstáculos.

No podemos controlar todas las decisiones de quienes atendemos, pero sí podemos revisar la manera en que los acompañamos durante su recuperación.

Porque la fisioterapia no consiste únicamente en aplicar técnicas o prescribir ejercicios. También exige comprender a la persona que debe incorporarlos a su vida.

Y ahora la pregunta para quienes ejercemos esta profesión: cuando un paciente deja de asistir, ¿nos detenemos a investigar qué ocurrió o simplemente concluimos que no estaba comprometido con su recuperación?

La Columna del Fisio. Un espacio para analizar, cuestionar y reflexionar sobre la fisioterapia y la salud.

Referencias científicas

(1) Jack, K., McLean, S. M., Klaber Moffett, J., & Gardiner, E. (2010). Barriers to treatment adherence in physiotherapy outpatient clinics: A systematic review. Manual Therapy, 15(3), 220-228.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20163979/

(2) de Amorim, H. et al. (2025). Barriers and facilitators to exercise-based rehabilitation in people with musculoskeletal conditions: A systematic review. Musculoskeletal Science and Practice.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40088807/

(3) World Health Organization (2003). Adherence to Long-Term Therapies: Evidence for Action.
https://iris.who.int/handle/10665/42682

(4) Revisión sistemática sobre barreras y facilitadores de la fisioterapia para el dolor crónico (2024).
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10833081/

(5) Ley, C. y Putz, P. E. (2024). Efficacy of interventions and techniques on adherence to physiotherapy in adults: An overview of systematic reviews and panoramic meta-analysis. Systematic Reviews, 13, 137.
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11106864/

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